Ventilando los recuerdos

Ventilando los recuerdos

La verdad es que hoy tenía pensado publicar otra tipo de fotografía, pero como muchas veces sucede (al menos a mí), visitando otros blogs me vienen a la mente recuerdos, ideas, y los planes pueden cambiar. Eso es lo que me sucedió hoy, al darme el paseo diario por el blog de Ripley (Pasaba por ahí) donde su autor hace referencia a su infancia y a viajar en un 850, que me hizo recordar ésta captura de hace poco más de un mes, y que hoy quiero compartir.

Debido a la celebración de una fiesta local, me encontraba recorriendo la parte antigua de uno de los tantos pueblos interesantes que tengo muy cerca de casa. Venía de regreso, y de pronto pasé frente a éste lugar, que contrastaba notablemente con todo el entorno efervescente y rebozante en vida, por la multitud de ocasionales visitantes que desbordaban las calles de los alrededores.

Cualquiera que recorra las entradas de éste blog, verá mi debilidad por los automóviles en sus más diversas marcas, modelos y características. Por tanto no podía escapar a mi atención éste 850 que parecía condenado sin esperanza.

Yacía solo, dentro de un espacio reducido, con techos bajos, húmedo, y sin otra conexión con el exterior que dos puertas de madera castigadas por el tiempo. Era evidente que llevaba mucho allí. El óxido de sus llantas, el polvo invasor que lo cubría, y la falta de aire en sus neumáticos daban la información necesaria para casi asegurar que no volvería a pisar la calle.

Supongo que aprovechando el buen día, sus dueños habrán pensado en ventilar el ambiente, y tal vez así darle la posibilidad de que mirando con un ojo solo, de algún modo fuera partícipe de la alegría que se vivía puertas afuera, barrera infranqueable que lo retenía seguramente contra su voluntad.

Se que hay situaciones especiales, pero no puedo entender a esas personas que dejan vehículos "olvidados", y condenados al cáncer del óxido; que consume aquello que alguna vez fue un alegre y fiel compañero de viajes, convirtiéndolo en una masa de chatarra inservible, y en ocasiones un verdadero estorbo.
Supongo que existen alternativas como la venta, prestarlo a quien lo use y cuide,  el desguace o lo que sea,  no lo sé... pero la "muerte" con los ojos abiertos como en la fotografía, es el más triste destino de cualquier cosa que nos hizo felices en algún momento.
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